El nuevo sistema mejora la cobertura, la inteligibilidad y la flexibilidad operativa del Grace Rainey Rogers Auditorium, y permite reutilizar parte del equipamiento en otros espacios del museo.

El Metropolitan Museum of Art ha renovado la infraestructura de audio de su histórico Grace Rainey Rogers Auditorium mediante la incorporación de un sistema profesional de Martin Audio diseñado para resolver problemas acústicos acumulados durante años y adaptar el recinto a las necesidades actuales de programación cultural. La actualización introduce una solución modular capaz de atender desde conferencias y presentaciones hasta conciertos con banda completa, manteniendo intacta la estética arquitectónica original del espacio.

Con capacidad para 700 personas, el auditorio fue inaugurado en 1954 como una sala puramente acústica, concebida para exhibiciones musicales y recitales sin refuerzo electroacústico. Su diseño interior, el acabado en madera Korina y otros elementos originales se han conservado desde entonces. Sin embargo, la evolución del uso del recinto exigía una respuesta técnica distinta a la planteada en su origen.

El sistema anterior, basado en columnas autoamplificadas de primera generación ubicadas únicamente a izquierda y derecha de la sala, ofrecía una cobertura irregular, con zonas muertas tanto en platea como en balcón. Esta configuración resultaba válida únicamente para usos básicos de voz y quedaba claramente limitada para actuaciones musicales contemporáneas.

La necesidad de renovación fue identificada poco después de la llegada de Sebastian Hurtado como Senior Technical Manager AVMS Production del museo. Tras la aprobación presupuestaria, el objetivo técnico quedó definido: implantar un único sistema versátil, escalable y visualmente discreto, compatible con la arquitectura protegida del auditorio.

Tras evaluar distintas propuestas del mercado, el equipo optó por Martin Audio. La instalación fija se articula en torno a un clúster central formado por tres elementos Martin Audio TORUS T1230 y una unidad Martin Audio TORUS T1215 suspendidos desde una estructura frontal de escenario. La elección de un clúster central respondió a la imposibilidad física de instalar un sistema line array convencional izquierda-derecha sin alterar el recinto.

Esta configuración permite cubrir con uniformidad tanto la zona baja como el anfiteatro, manteniendo coherencia tonal en todo el aforo. Según el museo, incluso sin subgraves dedicados, la respuesta en bajas frecuencias del sistema principal resulta suficiente para reproducción audiovisual y eventos corporativos.

Para completar la cobertura lateral se añadieron cuatro cajas Martin Audio FlexPoint FP12, mientras que la compleja zona bajo balcón se resolvió con cuatro unidades Martin Audio FlexPoint FP6 ajustadas mediante retardos temporales precisos. Esta intervención ha sido una de las mejoras más perceptibles del proyecto, al eliminar áreas tradicionalmente problemáticas sin comprometer la localización sonora.

El sistema también incorpora una configuración portátil para producciones de mayor escala y eventos itinerantes dentro del museo. Esta solución móvil se compone de tres cajas por lado Martin Audio TORUS T820 y dos subgraves cardioides por lado Martin Audio SXC115, capaces de adaptarse a distintos formatos de espectáculo según las necesidades de cada montaje.

La monitorización de escenario se completa con diez unidades Martin Audio LE100, destinadas a producciones con artistas invitados y configuraciones escénicas más exigentes.

Uno de los aspectos estratégicos del proyecto ha sido la modularidad. Parte del sistema puede trasladarse a otras galerías del museo para reforzar eventos temporales, conciertos o actos institucionales en espacios acústicamente complejos. Entre ellos destaca Engelhard Court, una zona de gran volumen y superficies reflectantes donde la inteligibilidad de la palabra representaba un reto operativo habitual.

En este contexto, los subgraves cardioides han demostrado especial eficacia al concentrar la energía sonora hacia el público y reducir la excitación acústica trasera, una ventaja relevante en entornos reverberantes y patrimoniales.

El suministro se realizó a través del distribuidor ADI, responsable también de la programación de amplificación y del ajuste final del sistema. La instalación física, incluido el tendido de cableado a través de la compleja infraestructura centenaria del edificio, fue ejecutada por el equipo técnico interno del museo.

Más allá de la mejora sonora, la actualización ha tenido un impacto directo en la operativa del recinto. El auditorio dispone ahora de una especificación técnica más compatible con riders profesionales, lo que reduce la necesidad de alquilar sistemas externos y amplía las posibilidades de programación artística dentro del propio espacio.