La banda australiana Furnace and The Fundamentals continúa consolidando su reputación como uno de los espectáculos en directo más dinámicos y exigentes del circuito internacional. Con un repertorio que cambia de estilo constantemente —desde Taylor Swift hasta Depeche Mode o System of a Down—, el grupo ha apostado por una infraestructura técnica sólida y flexible capaz de soportar un show de alta intensidad, tanto a nivel musical como escénico.
El ingeniero de FOH Brett Tollis, que trabaja con la banda desde hace aproximadamente una década, ha sido testigo directo de la evolución del proyecto, pasando de pequeños recintos de 100 personas a teatros con más de 2.000 asistentes y giras internacionales.
Para esta gira, Tollis confía en una consola Allen & Heath dLive C3500 como núcleo del sistema de mezcla FOH. El técnico destaca especialmente la facilidad de uso, la estabilidad y la calidad sonora de la plataforma, así como el equilibrio entre tamaño físico y cantidad de faders disponibles.
La complejidad del espectáculo obliga a trabajar prácticamente “anticipándose” a cada transición musical. Cada canción requiere una identidad sonora propia y una reproducción extremadamente fiel a las referencias originales, especialmente en teclados y elementos electrónicos. Según explica Tollis, gran parte del trabajo consiste en conocer perfectamente el repertorio y estar constantemente preparado para los cambios de dinámica y estilo.
A nivel de microfonía, el sistema mantiene una configuración relativamente sencilla. Las guitarras y el bajo trabajan mediante salidas directas desde pedalboards, mientras que todas las voces utilizan sistemas inalámbricos. La batería emplea una combinación de Shure Beta 91, Shure Beta 52, Shure SM57 y Sennheiser e604 para capturar bombo, caja y toms.
La producción de audio gira en torno a un sistema diseñado para garantizar máxima estabilidad y redundancia. Matt Allcock, responsable técnico de monitores y sistemas, explica que el grupo utiliza un rack propio basado en una Mackie DL32R, desde la que los propios músicos controlan sus mezclas in-ear mediante iPads. El sistema incluye además un router Wi-Fi Waves WRC-1 integrado para asegurar cobertura estable sobre el escenario.
El sistema de monitorado inalámbrico se basa en transmisores Sennheiser EW IEM G4, combinados con configuraciones mono y estéreo según las necesidades de cada músico. Además, existe un canal dedicado para comunicación interna y seguimiento de cues de producción y followspot.
Como parte de la infraestructura de audio, el sistema FOH envía señal GigaAce desde la dLive C3500 hacia una Allen & Heath SQ5 utilizada como consola de grabación de respaldo mediante Reaper, además de gestionar sidefills y comunicaciones internas de escenario.
La distribución analógica de señal se realiza mediante cinco splits activos Klark Teknik Square One, proporcionando independencia total de previos entre FOH y monitores, así como alimentación phantom para las líneas de escenario. El sistema inalámbrico incluye además ocho canales Shure ULXD para voces, saxofón y comunicación de producción.
Uno de los aspectos más complejos del espectáculo es la sincronización global del show. El teclista de la banda, Pluto, controla desde un único portátil tanto Ableton Live como Resolume, gestionando pistas de acompañamiento, sincronía de vídeo, clics para músicos y múltiples canales de cues destinados a producción, efectos especiales, followspots y personal técnico.
La combinación entre automatización, monitorado inalámbrico, redundancia y control centralizado permite a Furnace and The Fundamentals mantener un espectáculo extremadamente dinámico y técnicamente consistente, incluso en producciones de gran formato y con continuos cambios escénicos.
