El reencuentro entre la música de Ennio Morricone y la palabra de Pier Paolo Pasolini, dos figuras esenciales de la cultura italiana del siglo XX, cobra nueva vida en “Musica per una fine”, un documental único impulsado por K-array y disponible gratuitamente online. El proyecto documenta la primera interpretación en directo, en versión coral y orquestal, de una obra hasta ahora prácticamente desconocida, presentada en el histórico Teatro Verdi.
La pieza une la música de Morricone con una grabación en cinta magnética de Pasolini recitando fragmentos de su poema “Gli italiani”. El documental se abre con las palabras del poeta —“La inteligencia nunca tendrá peso…”— mientras la música del maestro irrumpe de forma clara y contenida, envolviendo al oyente en una sensación de cierre y reflexión profunda.
Concebido a partir del encuentro creativo entre Andrea Torelli (K-array) y Anna Leonardi (SZ Sugar), “Musica per una fine” recorre el proceso artístico y técnico que hizo posible la recuperación de esta obra y muestra, desde dentro, su estreno en directo. La interpretación corre a cargo de la Orchestra della Toscana y el Harmonia Cantata Choir, bajo la dirección de Raffaele Puccianti.
El documental integra imágenes, testimonios y emociones de todos los implicados en el proyecto, y concluye con una carta manuscrita de agradecimiento de Maria Travia, esposa de Morricone, que aporta una dimensión íntima y profundamente humana al relato.
“Musica per una fine” inaugura la serie Beyond Sound Towards Meaning, una iniciativa cultural que propone redescubrir el sonido como lenguaje universal y como portador de significado. La serie explora el valor artístico y ético de las obras, manteniendo la tecnología en un segundo plano para que el mensaje sea el verdadero protagonista. Cuidado, responsabilidad, verdad y delicadeza han sido los principios que han guiado a K-array en la restauración de la esencia musical de Morricone y del texto de Pasolini.
“Cuando se nos ofreció participar en este proyecto, sentimos de inmediato una profunda emoción por lo que representa”, afirma Andrea Torelli, director de marketing de K-array. “Comprendimos que estaba estrechamente ligado a nuestra forma de entender el sonido. Ante un mensaje artístico de esta magnitud, nuestro papel era actuar como medio para que la obra llegara a nuevas audiencias. El ‘fin’ al que alude el título no debe entenderse solo como algo negativo, sino como una llamada a un nuevo comienzo a través de la cultura, que no es un lujo, sino un derecho y una responsabilidad”.
La composición de Morricone está estructurada para coro mixto a cuatro voces y orquesta, integrada con la grabación del texto de Pasolini, cuyo contenido cívico mantiene hoy una vigencia contundente en un contexto internacional igualmente marcado por la tensión y el conflicto. Lejos de cualquier tono celebratorio, la recuperación de la obra busca poner en valor su lucidez crítica y su peso histórico.
Originalmente, la pieza apareció en los títulos de crédito finales de la banda sonora de “Pasolini, un delitto italiano”(1995), dirigida por Marco Tullio Giordana. Fue el propio Morricone quien extrajo este fragmento para dotarlo de identidad propia. En él conviven claramente sus dos facetas creativas: la cinematográfica, evocadora y narrativa, y la de la música absoluta, estructural y experimental.
“Musica per una fine” es una de las escasas obras en las que ambas dimensiones de Morricone se reconcilian, convirtiéndose en un testimonio artístico de valor excepcional y en un legado cultural que, gracias a este proyecto, vuelve a dialogar con el presente.
