El equipo de sonido de la serie “The Bear” confió en los micrófonos subminiatura DPA 6061 y en las antenas Wisycom ADB2 para afrontar algunos de los desafíos técnicos más exigentes de la producción. Bajo la dirección del Production Mixer Scott D. Smith, estas soluciones permitieron capturar audio limpio, estable y coherente en un set caracterizado por su complejidad estructural y alta densidad de señales inalámbricas.
La aclamada producción de FX, ambientada en el entorno frenético de una cocina profesional, exige una captura sonora precisa en escenas con múltiples actores, diálogos simultáneos y movimientos constantes. Desde cocinas abarrotadas hasta comedores llenos de figuración, Smith y su equipo llegaron a gestionar decenas de entradas de audio al mismo tiempo.
En una de las secuencias más complejas, ambientada en una boda, el despliegue técnico alcanzó cifras poco habituales: dos consolas de mezcla, 32 micrófonos activos y un equipo de ocho profesionales de sonido, el doble del tamaño habitual de un departamento de audio en producciones similares.
Uno de los mayores retos se presentó en una escena en la que 16 actores se encontraban bajo una mesa. “Era prácticamente imposible microfonear con pértiga, y los lavaliers no funcionaban porque los actores estaban encorvados y en constante movimiento”, explica Smith. Tras varias pruebas y noches sin descanso, la solución fue instalar los micrófonos directamente bajo la mesa, completamente ocultos a cámara.
Para esta escena crítica, Smith optó por los micrófonos subminiatura DPA 6061. El equipo probó alrededor de cinco modelos diferentes antes de tomar la decisión final. “No solo ofrecían una excelente calidad sonora, sino que fueron la única marca capaz de suministrar el número de unidades que necesitábamos en el plazo requerido”, señala. La consistencia entre cápsulas fue un factor determinante, ya que los actores cambiaban constantemente de posición bajo la mesa. La uniformidad en la respuesta garantizó una continuidad tonal esencial para la mezcla final.
El resultado superó las expectativas iniciales. “Sinceramente, no pensé que fuera a funcionar tan bien”, reconoce Smith. Sin embargo, el equipo de postproducción en Sound Lounge, en Nueva York, confirmó que todas las pistas grabadas se utilizaron en algún momento de la mezcla final. La estabilidad y calidad de las señales captadas bajo condiciones tan complejas permitió conservar matices interpretativos clave para la narrativa de la escena.
La durabilidad ha sido otro de los factores que han consolidado la confianza de Smith en DPA a lo largo de los años. “Uso la marca desde que estuvo disponible en Estados Unidos. La resistencia de los cables es una gran ventaja, y la coherencia sonora entre cápsulas marca una diferencia enorme. Puedes coger uno del cajón y sabes que sonará igual que los demás”, afirma. En producciones con múltiples transmisores y reemplazos rápidos, esa previsibilidad resulta crítica para mantener la eficiencia operativa.
Junto a los micrófonos, las antenas Wisycom ADB2 Wideband Omnidirectional desempeñaron un papel fundamental para garantizar la estabilidad de RF en un entorno particularmente hostil. El set del restaurante presenta una estructura dominada por superficies metálicas, con apenas uno o dos muros móviles. “Es un entorno brutal, lleno de acero. Incluso tuvimos que perforar el suelo para pasar cableado”, explica Smith.
Para mitigar los problemas derivados de reflexiones y pérdidas de señal, el equipo posicionó las antenas Wisycom ADB2 sobre los techos técnicos del decorado. Esta configuración permitió una transición fluida entre la cocina y la zona de sala sin pérdidas de cobertura. Según Smith, el número de incidencias de RF durante la temporada fue mínimo, algo especialmente significativo dadas las condiciones estructurales del set.
Al hacer balance, Smith atribuye tanto a DPA como a Wisycom un papel decisivo en la ejecución de algunas de las escenas más complejas de su carrera. “Estos productos nos dieron la confianza necesaria para afrontar secuencias extremadamente exigentes. Desde la robustez de los lavaliers de DPA hasta la fiabilidad de las antenas de Wisycom, las soluciones nos permitieron capturar cada matiz del caos y la intimidad que definen ‘The Bear’”.
El recorrido profesional de Smith hacia el sonido para cine comenzó en el ámbito musical en Detroit antes de trasladarse a Chicago y especializarse en grabación para cine. Esa combinación de experiencia en música y producción audiovisual le ha permitido abordar paisajes sonoros complejos como los de “The Bear”, donde la precisión técnica y la narrativa deben convivir en cada escena.




